River Plate consiguió un triunfo trabajado, de esos que no lucen pero que terminan siendo valiosos. En el estadio Monumental, el equipo dirigido por Eduardo Coudet debió exigirse al máximo para vencer por 1 a 0 ante Carabobo por la segunda fecha del Grupo H de la Copa Sudamericana. El gol de Sebastián Driussi en el complemento destrabó un partido complejo y le permitió al “Millonario” llegar con aire renovado al Superclásico del domingo frente a Boca Juniors.
Desde el inicio, el encuentro no se presentó como muchos imaginaban. Carabobo, lejos de asumir un rol pasivo, salió a presionar alto y a manejar la pelota con criterio, sorprendiendo a un River incómodo y replegado en su propio campo. Durante los primeros minutos, el conjunto venezolano logró imponer condiciones, forzando errores en la salida y cortando los circuitos de juego del local.
Recién a partir de los 10 minutos, el “Milo” logró quebrar ese dominio inicial y comenzó a adueñarse de la posesión, aunque sin profundidad. La circulación era lenta y previsible, lo que facilitaba la tarea defensiva de la visita. La primera aproximación clara llegó a los 19’ cuando Juan Cruz Meza recibió en el área y sacó un zurdazo que se fue por encima del travesaño. Como si el desarrollo no fuera suficiente preocupación, a los 17’ se encendieron las alarmas en Núñez. Fausto Vera, pieza clave en la mitad de la cancha, debió abandonar el campo de juego tras sentir una molestia en su rodilla derecha. El volante será evaluado en las próximas horas, justo en la antesala de un partido trascendental.
River continuó intentando, pero sin claridad. A los 29’, Juan Fernando Quintero tuvo la más clara del primer tiempo al quedar mano a mano con el arquero, aunque su remate fue bien contenido por Lucas Bruera. Así, la primera mitad se fue con más dudas que certezas para el conjunto local, que nunca logró imponer su jerarquía.
En el complemento, River salió decidido a cambiar la historia. Apenas comenzado el segundo tiempo, Joaquín Freitas probó desde el área, pero el arquero visitante respondió con seguridad. Sin embargo, la preocupación volvió a instalarse a los cinco minutos, cuando Quintero sintió una molestia física y dejó el campo, siendo reemplazado por Kendry Páez.
El partido se mantuvo parejo, con un Carabobo que no renunciaba a atacar y que jugaba de igual a igual. Pero a los 20’ llegó el desahogo. Páez encabezó una acción ofensiva con una buena maniobra individual, y cuando estaba por rematar, apareció Driussi para sacar un derechazo preciso que se metió junto al palo izquierdo, desatando el alivio en el Monumental.
Con la ventaja, River encontró algo más de espacios. Cuatro minutos después, el arquero le negó el gol a Páez tras un potente remate, y a los 27’, Tomás Galván estuvo cerca de ampliar la diferencia con un disparo que se estrelló en el travesaño tras una gran jugada colectiva.
Sin sobrarle nada, pero mostrando carácter en los momentos clave, River se quedó con una victoria importante. Más allá del rendimiento irregular, los tres puntos le permiten acomodarse en el grupo y, sobre todo, encarar con otra energía el desafío que se viene ante Boca, en un duelo que siempre marca el pulso del semestre.